Niños, en esta vida hay que diferenciar las canciones buenas y las malas igual que nos hacen diferenciar entre el bien y el mal. Por supuesto en la verbena os dejaré escuchar a Camela y en las noches de karaoke os estará permitido cantar en gritos el Ave María de David Bisbal, con patada incluída.
El mundo también está hecho para pecar. Y cada uno elige el camino que quiere seguir.
Esto es bien.