No me gusta nada pensar que ya casi estamos a mitad de septiembre y que el día 30 habrá despedida y comenzaré un nuevo curso en Madrid.
No me entendáis mal, me encanta Madrid, me encanta pensar en un nuevo curso, en reencontrarme con amigos, conocidos y compañeras de nuestro primer piso de estudiantes después de dejar el Colegio Mayor y seguir descubriendo la ciudad y sus rincones.
Pero voy a odiar la sensación del adios, el silencio y el tren alejándose mientras yo sigo mirando por la ventana la estación. Voy a odiar mucho despedirme de tí.