Somos humanos. Y como tales, a veces tenemos miedo. Podemos creer en muchas cosas, podemos creer en Dios, podemos creer en Madonna, podemos creer en la tarta de queso de mi padre o podemos no creer en nada. Pero muchas veces nos movemos por miedo; miedo a no ser lo bastante buenos en algo, miedo al rechazo, miedo al fracaso, miedo a la soledad, miedo a la muerte. Podemos creer en aquel que nos asegure que puede librarnos de cualquier miedo. Pero sería un engaño. Al final los únicos que nos podemos quitar el miedo somos nosotros mismos.